domingo, 27 de septiembre de 2026

Omito










Y no voy a decirlo

aunque me esté quemando

y no voy a negarlo

si me estás preguntando

Y no

no me pidas verdad

si no la vas a aguantar

y si no es la que esperabas

me toca callar


Nos volvimos tan sensibles

que cualquier palabra suelta deja marcas invisibles

todos pidiendo verdades

pero solo las digeribles


Y no me pongo por encima

que yo también me he quebrado

con un "visto" sin respuesta

con un chiste mal pensado

Me hago el de piedra

y soy vidrio templado

que aguanta cualquier golpe

menos los de costado


Omitir no es mentir

aunque a veces se parece

es tragarse una piedra

y sentir cómo crece

se me clava en la garganta

cuando digo "no pasa nada"

y no soy el único que aguanta

con la voz atragantada


Somos tantos con la piedra

esperando su momento

si un día la escupimos

todos al mismo tiempo

vamos a lapidar

esta sociedad de cristal


Qué miedo me da la verdad

voy a decírtela

Qué miedo me da la verdad

voy a callármela


Prefiero una herida limpia

a una sonrisa podrida

la verdad nunca llega

cortada a la medida

y la mentira es un abrigo

que se rompe a la salida

¿será que crecimos

o nos pesa más la vida?


Me acuerdo de la vez que me dijiste

en una mesa llena de gente

que tenía algo entre los dientes

y te reíste

me puse rojo

y aun así fue lo más honesto

que me dijeron en años


¿Cuándo fue

que empezamos a creer

que la verdad hace daño?


Y no voy a decirlo

aunque me esté quemando

y no voy a negarlo

si me estás preguntando

Y no

no me pidas verdad

si no la vas a aguantar

y si no es la que esperabas

me toca callar


Y no voy a decirlo

aunque me esté quemando

y no voy a negarlo

si me estás preguntando

Y no...


Mañana en la mesa

voy a levantar la copa

y brindar por la verdad

con la piedra en la boca


Qué miedo me da la verdad

voy a decírtela

Qué miedo me da la verdad

voy a callármela


Omito.

Omito.

Omito.

Omito.



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© Juxlio


-

domingo, 13 de septiembre de 2026

Ardo



Yo ardo y no me apago,

soy la brasa que aprendió a ser faro.

Lo que quema, si lo dejás, también guía.

Ardo y no me apago,

y de la ceniza mía

armo el resto de mis días.


Camino la cuadra esta noche, la cuadra que ya no es nuestra,

un perro me ladra en la esquina como si supiera la respuesta.

El cuerpo se mueve solo, ya no me pregunta por dónde ir,

y el pulso entiende primero lo que me cuesta admitir.


Y no vuelvo, no vuelvo, no,

la vuelta ya no tiene dirección.

Lo que ardió, ardió por algo:

para separar la luz de lo que fue el carbón.


Yo ardo y no me apago,

soy la brasa que aprendió a ser faro.

Lo que quema, si lo dejás, también guía.

Ardo y no me apago,

y de la ceniza mía

armo el resto de mis días.



Tengo el cuerpo lleno de mapas de una piel que ya no toco,

renové el documento el mes pasado, cambié hasta la foto.

Respiro hondo y el aire todavía sabe a vos, un poco,

pero ya no cierro los ojos cuando me atraviesa el humo.


Y no vuelvo, no vuelvo, no,

la vuelta ya no tiene dirección.

Lo que ardió, ardió por algo:

para separar la luz de lo que fue el carbón.



Yo ardo y no me apago,

soy la brasa que aprendió a ser faro.

Lo que quema, si lo dejás, también guía.

Ardo y no me apago,

y de la ceniza mía

armo el resto de mis días.


Yo prendí la mecha, no el destino, no el karma,

la sangre entiende de fuego antes que la razón entienda de calma.

El cuerpo siempre sabe lo que la cabeza tarda,

hay cosas que se queman y hay cosas que el fuego guarda.


No sé si duele el fuego o si es la sospecha

de que la herida es la misma, con otra fecha.

No vine a que me entiendas ni a cerrar la cicatriz:

vine a mirar de frente lo que ardía dentro de mí.


Yo ardo y no me apago,

soy la brasa que aprendió a ser faro.

Lo que quema, si lo dejás, también guía.

Ardo y no me apago,

y de la ceniza mía

armo el resto de mis días.


Ardo...


y no me apago.



- © Juxlio -