miércoles, 11 de marzo de 2009

Delito social



Delito social

La cara de ese niño inocente
olvida la gente que ha visto pasar
cinco años perpetuos y toda pubertad.
Transcurso que parece suficiente
para sin pruebas juzgar
la ausencia de joyas
en el museo barrial,
sin testigos atestiguar
y aun sin ser mayor de edad.
Las flechas lo apuntan
pero nadie asume su propia culpa.
Esa culpa de toda sociedad.

El alcohol paternal
en su casa rondó
junto con la separación,
cinco años de cambios
interior y exterior.

Ya su voz desafiante por el maltratar
responde entre llantos al oficial:
“una hermana nueva que alimentar
y la presencia ausente de papá y mamá.
¿Que otra cosa hacer si no se mas que robar
en esta maldita e injusta sociedad?”

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© Juxlio
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